Trasdosado croquis opt

Trasdosados: Aislar la fachada desde dentro.

En artículos anteriores hemos visto dos excelentes sistemas para mejorar el aislamiento térmico de las fachadas de los edificios, mediante intervenciones por el exterior.

Sin embargo intervenir por el exterior de los edificios no siempre es viable, ya sea porque el edificio tiene una fachada protegida, porque se trate de una comunidad donde no todos los propietarios quieran asumir la inversión, o sencillamente porque no se quiera modificar la estética exterior del edificio.

En estos casos existen dos opciones para mejorar el aislamiento térmico de los cerramientos de fachada: mediante el insuflado de aislante en cámaras (del que hablaremos en un próximo post) o mediante trasdosados interiores.

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Trasdosado con panel de yeso laminado

Aunque se trata una solución menos completa que los sistemas de aislamiento por el exterior, incorporar trasdosados interiores es un tipo de obra bastante más económica, y especialmente recomendable si se pretenden realizar otras obras de reforma interior.

Ejecutar un trasdosado consiste en aplicar un aislante térmico por la cara interior de la fachada y una hoja interior que puede estar compuesta por una pared de ladrillo o por un tabique de yeso laminado.

El uso de yeso laminado ofrece desde mi punto de vista unas cuantas ventajas frente al sistema de ladrillo: es más rápido, más limpio y si se usa perfilería autoportante nos da la opción de prever una cámara de aire entre el cerramiento original y el trasdosado, lo cual supone una mejora adicional en el comportamiento térmico del conjunto.

Mediante este sistema pasamos de disponer un cerramiento simple a un paquete térmico muy completo, que además nos aportará una mejora en el aislamiento acústico de la fachada.

Por el contrario, el gran inconveniente de los trasdosados interiores es la reducción de espacio en el interior del edificio. Sumando el espacio que ocupan el aislante térmico y la hoja interior, se puede llegar a perder hasta 10 cm. de espacio a lo largo de la cara interior de la fachada.

Trasdosado croquis opt

Ojo con las  humedades de condensación.

Al tratarse de un sistema que no actúa sobre los puentes térmicos de la fachada, cuando instalamos un trasdosado térmico por el interior se aumenta la probabilidad de aparición de condensación en el interior del cerramiento. Un inconveniente que se dará con mayor frecuencia en aquellos lugares donde hay una mayor diferencia de temperatura entre el exterior y el interior.

En consecuencia, es conveniente comprobar de antemano la posibilidad de aparición de condensaciones intersticiales, mediante una simulación informática. En estos casos podría ser necesario contemplar una cámara de aire ventilada, o bien incorporar una barrera de vapor al aislamiento térmico.

De ahí que, aunque a priori se trate de un tipo de intervención sencilla, también es muy recomendable contar con asesoramiento técnico antes de acometer obras de este tipo.

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