Revitalizar una cubierta transitable (III): El aislante térmico no es opcional.

Si empezábamos esta serie diciendo que una inoportuna filtración de agua en la cubierta podría ser un buen punto de partida para darle un aire diferente, aprovechar los trabajos de impermeabilización para incluir aislamiento térmico en la cubierta es casi casi un imperativo.

Con el aliciente de que, como en cualquier obra de renovación energética, la obra se convierte en una inversión amortizable (a largo plazo, eso sí) gracias al ahorro en climatización que se consigue con dicho aislamiento.

Además de amortiguar la diferencia de temperatura entre el interior y el exterior, dotar de aislamiento térmico a la cubierta permite prevenir otra de las patologías que analizábamos en el primer post, relacionada con la formación de humedades de condensación en el interior.

Aislcub Secc

Sección de cubierta plana transitable

La forma más práctica de aislar térmicamente una cubierta existente es mediante la inclusión de paneles aislantes por debajo de la solería o la capa de protección, siendo los paneles de poliestireno extruido los más habitualmente empleados.

En cuanto a la posición del aislante, personalmente prefiero la tipología denominada como cubierta invertida, que viene a significar que el aislante se coloca por encima de la barrera impermeabilizante.  Esta opción ofrece las siguientes ventajas:

  • En caso de tratarse de una obra de rehabilitación energética, conlleva menos demolición y menos obra a realizar
  • El aislante térmico protege a la lámina impermeabilizante de los cambios bruscos de temperatura, favoreciendo la durabilidad de la estanqueidad de la cubierta
  • La lámina impermeabilizante actúa como barrera de vapor, de forma que se evitan la aparición de condensaciones entre las capas de la cubierta
  • De acuerdo a algunos estudios, al situarse en la cara externa del cerramiento, se consigue una protección más eficaz frente a la radiación solar.
AislCub 1

Esquema de cubierta invertida

 

Una alternativa muy interesante para trabajos sobre cubiertas existentes es la utilización de losas filtrantes. Se trata de un pavimento elaborado con mortero que presenta el aislamiento térmico adherido en la propia loseta.  Concebidas para terrazas privadas, son tremendamente sencillas de colocar  y transfieren poco peso adicional al edificio.

AislCub LF

Losa filtrante en cubierta transitable, cortesía de Impertec .

Finalmente, en cuanto al espesor de aislamiento térmico necesario, lo ideal sería equipararse a las exigencias constructivas de la normativa actual, e introducir el aislamiento mínimo imprescindible conforme a una simulación energética, de acuerdo al tipo de climatología concreta del edificio. En cualquier caso, la colocación de 6 cm. de aislamiento térmico ya va a suponer un incremento de confort más que considerable.

En conclusión, aislar térmicamente una cubierta en edificios construidos antes de los 80 es una decisión bastante inteligente, sobre todo si para ello se aprovechamos que nos metemos en obra. Se trata de una intervención sencilla con la que ganamos confort térmico, prevenimos humedades y ahorro en el aire acondicionado.

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