Revitalizar una cubierta transitable (II): Impermeabilizar es la clave

Seguimos con el proceso de renovación de una cubierta plana y, partiendo de una posible patología o de un mal funcionamiento de la cubierta (de las que hablábamos en el post anterior), el siguiente movimiento lógico es el de garantizar la estanqueidad de la cubierta.

Esto, que dicho así de rápido suena tan directo y fácil de ejecutar, en realidad encierra muchas posibilidades de actuación. Elegir la solución adecuada depende de varios aspectos, tales como la tipología constructiva de la cubierta, el alcance la intervención (si basta con una reparación puntual o es conveniente intervenir en gran parte de la cubierta) y, cómo no, del presupuesto disponible.

Cubierta plana con formación de pendientes previo a imperm.

Cubierta plana con formación de pendientes previo a imperm.

Atajar el problema en origen

Independiente de cuales sean las condiciones de partida, todo empieza localizando el punto por donde se está produciendo la filtración de agua, que es el punto en el cual debemos intervenir.  Sé que esto suena a perogrullo pero es que con demasiada frecuencia (ya sea por desconocimiento o por  ahorro económico mal entendido) se acometen reparaciones que terminan por ser un parche temporal y que a medio plazo no hacen más que agravar el problema.

Localizar el origen de la filtración de agua puede llegar a requerir una investigación casi detectivesca, debido a que las goteras tienen la mala costumbre de aparecer en un sitio diferente a por donde se produce la filtración. De modo que, en ocasiones, se requiere una reconstrucción de los hechos en busca de pistas, lo que en términos constructivos se traduce como conocer la situación constructiva original de la cubierta y las posteriores actuaciones o modificaciones que hayan podido favorecer la aparición del problema.

Si tras esta investigación la lesión no resulta evidente es necesario armarse de paciencia, dividir la cubierta en sectores e ir inundando cada sección para ver en cuál de ellas se produce la entrada de agua, para así ir poco a poco poniendo cerco a la zona problemática.

Sistemas de impermeabilizacion

Una vez que tenemos localizado el punto de entrada de agua, procederemos a realizar la reparación pertinente o, si fuera necesario, impermeabilizar la superficie completa de la terraza.  Y es en éste punto donde entra en juego el tipo de cubierta que se pretende rehabilitar y, más concretamente, el tipo de impermeabilización original.

Aunque simplificando más de la cuenta, podemos dividir los sistemas disponibles para impermeabilizar una cubierta en dos grupos: las láminas impermeabilizantes y las membranas líquidas.

  • Láminas impermeabilizantes

Los sistemas de impermeabilización por lámina son actualmente los más utilizados para la estanqueidad de las cubiertas. Las láminas se suministran en rollos y se extienden a lo largo de la cubierta, solapándose entre sí mediante soldado o mediante adhesivos específicos.

Para su utilización en una cubierta transitable, la lámina no puede quedar como la última capa pisable, sino que deben quedar protegidas bajo el pavimento.

Impermeabilización mediante lámina asfáltica

Impermeabilización mediante lámina asfáltica

Las láminas son una solución muy duradera y económica, pero su sistema de colocación las hace más vulnerables en determinados puntos críticos de la cubierta, tales como los encuentros y los solapes.

De entre las láminas impermeabilizantes existentes, las más empleadas por su menor precio son las láminas asfálticas o bituminosas, sin bien en el mercado podemos encontrar otros materiales como las de PVC o Caucho EPDM, siendo éstas últimas las que ofrecen unas mejores prestaciones.

  • Membranas líquidas

Las membranas líquidas son, podríamos decir, la alternativa fiable al clorocaucho. Se trata de un producto líquido compuesto por polímeros o resinas reactivas, que se aplica como si se tratara de una pintura y que, una vez seca, dan como resultado una membrana impermeable muy elástica.

A mi modo de ver la mayor ventaja de los sistemas líquidos es su versatilidad. Su sencilla puesta en obra permite una impermeabilización homogénea y sin solapes, que se amolda a cualquier tipo de geometría.

goandgo

Imperm. de terraza mediante poliurea, gentileza de goandgo

Dentro de las membranas líquidas existe una gran variedad de productos que presentan muy diferentes prestaciones, en función de los componentes del material.  Las membranas de más alta gama se pueden aplicar sobre casi cualquier tipo de soporte y pueden utilizarse como acabado final y pisable de la cubierta, de modo que permiten impermeabilizar una cubierta al completo sin necesidad de demoler ni una loseta.

Estas ventajas se reflejan en el mayor precio del material frente a las láminas, si bien esta diferencia puede llegar a compensar en casos que permitan ahorrar una demolición.

En cualquier caso, personal cualificado.

La aparentemente sencilla puesta en obra de las membranas líquidas puede invitar a pensar que lo puede hacer cualquiera, cuando en realidad su aplicación requiere una dosificación concreta y unas condiciones del soporte específicas que requieren de personal experimentado.

Por extensión, impermeabilizar una cubierta requiere gran conocimiento de los materiales, las condiciones del soporte y el tratamiento de los puntos críticos. Así que, como nota final, no me queda otra que repetir lo de siempre: contrata una empresa especializada.

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