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Renovar la envolvente térmica, 5 puntos a considerar

Contar con una buena envolvente térmica es uno de los aspectos cruciales en la calidad constructiva de los edificios. Un  adecuado sistema de aislamiento en suelos, fachadas y cubiertas, optimizado de acuerdo a las características climáticas del lugar donde vivimos, nos permite estar más a gusto en casa, previene la aparición de humedades y contribuye a que gastemos menos en climatización.

Esta importancia de aislar térmicamente se ha visto intensificada en las obras de nueva construcción gracias a las recientes exigencias establecidas por el Código Técnico de la Edificación. Sin embargo esto no ha sido siempre así. En  España no fue hasta 1980 cuando se empezara a introducir aislamiento térmico en los edificios, lo cual viene a decir que la mayoría de los edificios construidos (casi el 60%)  demandan algún tipo de protección térmica.

Si, por casualidad has llegado hasta este artículo porque eres propietario un edificio de más de 35 años y estás valorando la posibilidad de invertir en aislamiento térmico, hay unos cuantos aspectos que te viene bien conocer antes de meterte:

- Infórmate de las subvenciones disponibles.

Estamos en buen momento para invertir en renovación térmica de los edificios. Los objetivos de eficiencia energética planteados a nivel europeo para los próximos años están desembocando en planes estatales y autonómicos de ayuda para la renovación de la epidermis de los edificios, algunas de las cuales pueden llegar a subvencionar hasta el 70% de la inversión.

- Cada edificio es un mundo.

A la hora de introducir aislamiento térmico en un edificio no se puede catalogar ninguna tecnología como “el mejor sistema de aislamiento” por la sencilla razón de que no hay dos edificios iguales. Lo que funciona para una vivienda aislada en Cádiz podría no ser efectivo para un bloque de pisos en Palencia; incluso en un mismo edificio lo que funciona en la fachada norte puede no valer en la fachada sur.

A donde quiero llegar es que es necesario realizar un análisis pormenorizado de cada edificio mediante una simulación energética de su comportamiento, identificando los puntos donde necesitamos actuar y concretar qué solución es la más efectiva para ese edificio en particular. Lo que me lleva al siguiente punto:

- Contrata a un técnico, te puede hacer ahorrar dinero.

Un adecuado proceso de simulación energética de la envolvente es una potente herramienta de cara a no derrochar dinero en intervenciones innecesarias. Este estudio puede desprender información tan interesante como si necesitamos intervenir las 4 fachadas o basta con aislar dos de ellas, o si introduciendo 4 cm. de aislamiento se consigue el mismo efecto que introduciendo 6 cm. Este análisis suele venir acompañado de un estudio de amortización, que nos permita saber cuánta energía podemos ahorrar y, en consecuencia, el plazo en que habremos recuperado la inversión.

Igual de importante es una cuidada ejecución de las obras que traslade a la realidad las soluciones previstas en el proyecto. Contar con un profesional que compruebe la calidad de los materiales y supervise la adecuada puesta en obra es la mejor forma de proteger la inversión. De ahí que, incluso aunque tengas pensado actuar por dentro del edificio y no necesites un proyecto para obtener la licencia de obras, contratar a un técnico cualificado que vele por tus intereses será siempre una buena decisión.

- Mejor aislar por el exterior.

Cuando existe la oportunidad de elegir, aislar el edificio por el exterior aporta más ventajas que aislando por el interior. La intervención sobre fachadas o cubiertas, aporta una protección térmica más completa (ya que elimina los llamados puentes térmicos, es decir, los puntos donde el aislamiento térmico del edificio se interrumpe), permite no perder espacio útil en el interior, y sin duda contribuirá al valor estético del edificio

- La carpintería es tan importante como el cerramiento.

De poco sirve tener un magnifico cerramiento si las puertas y ventanas exteriores permiten la filtración de aire al interior del edificio. Cajas de persiana no estancas, perfiles de carpintería mal sellados o acristalamientos insuficientes, son algunos de los puntos susceptibles de provocar un subidón de la factura eléctrica. Plantéate invertir en carpinterías de calidad o sustituir vidrios simples por acristalamientos dobles con cámara de aire.

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 Imagen de cámara termográfica vista en Certificadosenergeticos.com

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